El historiador participa en La Rábida en el curso de verano de la UNIA sobre ‘Historias de Doñana y su entorno’

Doñana es concebida hoy bajo una perspectiva eminentemente natural o vacacional, pero durante la Edad del Bronce constituyó el verdadero motor económico y el núcleo estratégico de las redes comerciales del suroeste ibérico. Así lo ha manifestado Andrés Nadal Mínguez, escritor e historiador, en su participación en Historias de Doñana y su entorno. Un curso de verano de la Universidad Internacional de Andalucía, en colaboración con el Ayuntamiento de Almonte, donde ha ofrecido una ponencia centrada en desvelar los secretos y el relieve de este territorio en el mundo antiguo.

Para el investigador, existe una falta de conciencia social generalizada respecto a la trascendencia arqueológica del paraje. Al ser preguntado por si los ciudadanos comprenden el pasado comercial de Doñana, el ponente ha sido rotundo: «No, para nada. Por desgracia pensamos mucho en la playa o en un ecosistema degradado como el actual, pero no solemos considerar que por ahí ha pasado una parte enorme de la historia que ha configurado el sudoeste de la península ibérica».

El escritor ha incidido en el sesgo utilitarista con el que la sociedad contemporánea se aproxima a este espacio protegido. «El error es pensar solamente en qué podemos obtener de ella, lo que la convierte en un riesgo todavía mayor. Doñana es un patrimonio en cambio constante y dinámico; hay que verla en su conjunto y no simplemente como algo de lo que podemos sacar provecho».

Nadal ha pormenorizado el profundo vuelco conceptual que ha experimentado la historiografía reciente sobre la posición geopolítica de este entorno durante la Edad del Bronce. «Ha cambiado muchísimo desde el punto de vista conceptual. Ahora sabemos que la región se dirigía mucho más hacia el Atlántico de lo que pensábamos originalmente», ha indicado, definiendo a Doñana no como un área pasiva bajo el exclusivo influjo de las culturas mediterráneas, sino como un dinámico «punto de encuentro entre mundos muy diferentes y distantes».

Preguntado por el método para deslindar la mitología clásica de los vestigios físicos, el divulgador ha apuntado a las exigencias metodológicas contemporáneas. «En este momento de tanta especialización, el reto es poner de acuerdo a equipos multidisciplinarios de trabajo y a personas con acceso a tecnologías innovadoras que nos aporten nueva luz sobre su historia», ha razonado. Asimismo, ha recordado que es fundamental que profesionales de diversos campos estudien este periodo, pues la Edad del Bronce explica «un momento de cambio del que nosotros, en este momento, somos herederos».

Para concluir, el ponente ha instado a contemplar las transformaciones ambientales y culturales del entorno como un proceso de evolución compartida. «La clave es ver «la película completa» y no quedarnos en un solo fotograma. Debemos entender cómo el territorio ha evolucionado junto con la geología y el contacto con el ser humano, y reflexionar sobre si nosotros hemos evolucionado de la misma forma en relación con este entorno», ha rematado.

Cursos de Verano

Andrés Nadal es ponente del curso de verano Historias de Doñana y su entorno, celebrado por la Universidad Internacional de Andalucía en su Sede de La Rábida del 15 al 17 de julio. Un encuentro, organizado en colaboración con el Ayuntamiento de Almonte, que recorre la historia de un territorio que fue refugio de los últimos neandertales en Europa, en la Edad del Cobre se erigió en una zona de gran dinamismo social y conexión comercial, cuna de fenicios, griegos y romanos, coto de caza para la realeza española y escenario de la primera gran victoria del conservacionismo medioambiental europeo.

Más información: https://www.unia.es/estudios-y-acceso/oferta-academica/cursos-de-verano/historias-de-donana-y-su-entorno