La casa-museo pone en valor el 70 aniversario de la concesión del premio
La casa-museo Zenobia-Juan Ramón quiere poner en valor en el 70 aniversario de la concesión del Nobel de Literatura al autor de Platero y la figura de su esposa y principal colaboradora, Zenobia Camprubí, cuya muerte se produjo apenas tres días después de recibirse la notificación del premio.
La concejala de Cultura de Moguer, Eva Rodríguez, y la investigadora del Centro de Estudios Juanramonianos, Rocío Bejarano, han presentado este martes el contenido de esta Pieza del Mes, que integra interesantes documentos, fotografías y recortes de prensa sobre aquellos momentos en los que la alegría por el Nobel se vio ensombrecida por el fallecimiento de la que fuera el principal apoyo del moguereño en la construcción de su Obra en Marcha.


El 25 de octubre de 1956 la Academia Sueca anunció oficialmente la concesión del Nobel de Literatura a Juan Ramón Jiménez “por su obra lírica que en la lengua española constituye un modelo de alta espiritualidad y pureza artística”, un reconocimiento que el poeta vivió con gran preocupación por la gravedad de su esposa Zenobia, pero que ésta recibió con inmensa felicidad.
Desde hacía semanas los rumores sobre la inminente concesión del galardón al poeta de Moguer habían llenado de ilusión a una Zenobia cuya grave enfermedad hacía presagiar el peor desenlace posible, de ahí que su amiga Connie Saleva escribiese al académico sueco Hjalmar Gullberg para pedirle que, excepcionalmente, se adelantara el anuncio del premio con la esperanza de que Zenobia pudiera conocer la noticia.
Cuando se recibe el telegrama de la Academia que confirmaba la concesión, el doctor Batlle que estaba a su lado, comentó: “Zenobia, que había estado semicomatosa, abrió los ojos y entonó lo que a nosotros nos pareció un villancico, una canción de alegría, de algo…” y JRJ exclamó: “Ella es quien lo merece”.
Solo tres días después, el 28 de octubre de 1956, a las cuatro de la tarde, murió Zenobia Camprubí, y algo se apagó para siempre en el espíritu de Juan Ramón. «Mi vida no es más que desaliento», había dicho entonces el poeta, «con ella me muero yo».
Para Juan Ramón, aquel Nobel nunca fue un reconocimiento exclusivo. Desde el primer momento quiso compartirlo con Zenobia y destacar su papel fundamental en su trayectoria poética. Así, en el discurso de aceptación, leído en su nombre en Estocolmo por el rector de la Universidad de Puerto Rico, Jaime Benítez, el moguereño dejó expresado el profundo vínculo entre ambos: «Mi esposa es la verdadera ganadora de este premio». El galardón que colocaba a Juan Ramón en la élite de la poesía mundial quedó unido para siempre a la figura de Zenobia y al recuerdo de los últimos días de una vida compartida entre ambos.
Para conmemorar el 70 aniversario de estos dos acontecimientos, la casa-museo de Moguer acaba de presentar esta mañana su Pieza del Mes que integran, entre otros interesantes documentos, recortes de prensa sobre la concesión del Nobel y la muerte de Zenobia en diarios internacionales, fotografías del Rey Gustavo de Suecia haciendo entrega del Diploma y la Medalla del premio a Jaime Benítez; el programa, el menú y el plano de distribución de los asistentes a los actos por el Nobel celebrados en la capital sueca, o el manuscrito con las palabras de aceptación y agradecimiento de Juan Ramón que leyó Benítez en el Palacio Real de Estocolmo, en las que el moguereño afirmaba: «Mi esposa Zenobia es la verdadera ganadora de este premio. Su compañía, su ayuda, su inspiración de 40 años han hecho posible mi trabajo. Hoy me encuentro sin ella desolado y sin fuerzas».



















