El mundo fantástico de Aurethia está dividido en cinco continentes marcados por la magia elemental, las luchas de poder y las criaturas legendarias

El escritor onubense Guillermo Luis Sánchez López acaba de publicar Aurethia: Los herederos de las cinco bestias, su primera novela, una obra de fantasía épica que introduce al lector en un mundo gobernado por antiguas dinastías vinculadas al fuego, el agua, el viento, la tierra y la oscuridad.

Electricista de profesión y propietario de una pequeña empresa dedicada a este sector, Sánchez López ha convertido su afición por la literatura fantástica en un proyecto creativo construido durante años. Aunque comenzó a redactar la novela hace aproximadamente seis meses, el universo en el que transcurre la historia se nutre de numerosas ideas, anotaciones y personajes que el autor había ido desarrollando con anterioridad durante años.

“Siempre he sido aficionado a la literatura fantástica. Leo a autores como George R. R. Martin, creador de Juego de Tronos, o J. R. R. Tolkien, autor de El Señor de los Anillos”, explica el escritor. La lectura de estas obras despertó en él no solo el deseo de contar una historia propia, sino también el interés por construir un mundo que incorporase elementos y detalles que echaba en falta en otras novelas del género.

“Desde hace varios años iba tomando pequeñas notas sobre cosas que me gustaría incluir si algún día escribía un libro. Poco a poco fui creando mi propio mundo y, cuando decidí comenzar la novela, ya disponía de bastante material”, señala.

El resultado es Aurethia, un extenso territorio compuesto por cinco grandes continentes, cada uno de ellos relacionado con una fuerza primordial y gobernado por una dinastía. La trama combina aventuras, magia, criaturas mitológicas, enfrentamientos entre reinos y conspiraciones políticas, dentro de un escenario marcado por un equilibrio cada vez más frágil.

En el origen de ese universo se encuentra el Crisol, una poderosa reliquia que contenía la fuerza de los cinco elementos. Hace alrededor de 2.000 años, el objeto quedó fragmentado y un dirigente de cada continente se apoderó de una de sus partes. De cada fragmento nació una bestia sagrada asociada al elemento correspondiente.

Estas criaturas no son únicamente símbolos de poder, sino que ocupan un lugar central en la organización política, militar y espiritual de cada territorio. En el continente vinculado al fuego, por ejemplo, la bestia sagrada es un dragón. El viento está representado por un grifo; la oscuridad, por un lobo; y la tierra, por una criatura semejante a un león dotado de alas y cola de escorpión. En el territorio dominado por el agua habita, por su parte, un gigantesco ser marino que combina rasgos de lagarto y ballena.

La vinculación entre los habitantes de Aurethia y estas bestias comienza cuando los guerreros alcanzan la mayoría de edad, medida en la novela a través del número de inviernos vividos. Entonces participan en un ritual mediante el cual la criatura sagrada les entrega uno de sus descendientes.

“En el continente del fuego, cuando el guerrero cumple los 18 inviernos recibe un dragón y, a través de ese vínculo, adquiere la capacidad de controlar el fuego”, detalla el autor. Este mismo proceso se reproduce en los restantes territorios, aunque adaptado a sus respectivos elementos y criaturas.

La historia se desarrolla cuando la utilización interesada de las reliquias, las rivalidades políticas y la ambición de los dirigentes conducen a los cinco continentes hacia un conflicto de dimensiones mundiales. El océano comienza a mostrar señales de que algo ha alterado el corazón de Aurethia, mientras todas las sospechas se dirigen hacia el misterioso príncipe de Ignyra.

Al mismo tiempo, las cinco lunas se aproximan a una alineación que no se produce desde hace milenios. Este fenómeno provoca el resurgimiento de antiguas profecías y acrecienta la desconfianza entre los diferentes reinos. En ese clima de tensión, el Consejo de las Cinco Coronas se convierte en un escenario de intrigas, alianzas y traiciones del que dependerá el destino de todo el mundo conocido.

Los protagonistas de la aventura son Kael y Lyra, dos personajes que llegan a la conclusión de que la única posibilidad de salvar Aurethia consiste en reunir los fragmentos y reconstruir el Crisol. Para conseguirlo deberán recorrer los cinco continentes y enfrentarse tanto a sus peligros naturales y sobrenaturales como a la oposición de los poderosos.

“Los líderes no quieren que el Crisol vuelva a unirse porque eso supondría perder las reliquias y el poder que estas les proporcionan. A partir de ahí comienza una aventura por todo el mundo de Aurethia”, resume Sánchez López.

Aurethia Portada

Aurethia

El viaje de Kael y Lyra permite descubrir progresivamente las características de los cinco territorios, sus diferentes formas de magia, sus culturas y las relaciones que mantienen con las bestias sagradas. A través de este recorrido, el autor plantea también cuestiones como la corrupción política, el uso irresponsable del poder, la lucha por el control de los recursos y las consecuencias que las decisiones de los gobernantes tienen sobre el conjunto de la población.

Aunque se trata de su primera incursión en la literatura, Guillermo Luis Sánchez considera que el mundo que ha creado ofrece numerosas posibilidades para continuar desarrollando nuevas historias. “Creo que Aurethia tiene mucho potencial. En este primer libro se muestra una parte de cada continente, de su magia y de sus criaturas, pero es un universo que puede dar mucho más de sí”, asegura.

Aurethia: Los herederos de las cinco bestias se presenta así como una novela dirigida especialmente a los aficionados a la fantasía épica, las aventuras de grandes dimensiones y los universos poblados por dinastías enfrentadas y seres legendarios. La obra está disponible en formato digital a través de Amazon, donde también puede leerse mediante Kindle Unlimited.