El alcalde de Moguer agradece la donación de las piezas artísticas tan estrechamente vinculadas a la «época dorada» de la localidad

Rosario F. Cartes ha donado a la casa natal de Juan Ramón Jiménez tres jarras vinateras de cerámica vidriada, piezas artísticas datadas a finales del siglo XIX que se expondrán en la sala que pone en valor la pujanza del sector vitivinícola de Moguer en aquellos años y los negocios de vino y licores que entonces poseía la familia del Nobel.

El alcalde de la ciudad y presidente de la Fundación Zenobia-JRJ, Gustavo Cuéllar, ha agradecido a Rosario Cartes “la donación de estos tres elementos tan estrechamente vinculados a esa época dorada de nuestra ciudad en la que nació y creció nuestro poeta”, destacando el hecho de que “las tres piezas provengan precisamente de su propia familia, concretamente de su abuela Rosario, una moguereña de la calle Friseta que inculcó en sus hijas y nietas su amor por esta tierra”.

La prestigiosa escritora e investigadora juanramoniana, quien recibiese el pasado mes de octubre el Perejil de Plata de la Fundación del Nobel por su decisiva contribución a la Obra en Marcha de Juan Ramón, muestra de nuevo su generosidad con el pueblo en el que mantiene desde su infancia raíces familiares y afectos personales, donando una jarra distribuidora y dos pequeñas jarras vinateras de cerámica levantina.

Se trata de tres excepcionales piezas, vidriadas y decoradas con esmero principalmente con motivos florales, que pertenecieron a su abuela Rosario Cartes Hernández, luego a su madre y que, a partir de ahora, podrán admirarse en el recorrido museográfico por la casa natal del autor de Platero.

Además de poeta, investigadora y docente, Rosario F. Cartes es también una reconocida ceramista que fue miembro de la Asociación Española de Ceramología, quien se ha apoyado para confirmar tanto su tipología como su estilo y datación, en el criterio del profesor Martínez Glera, especialista de la UNED-La Rioja en estas obras artísticas.

Este tipo de cerámica se desarrolló principalmente en las manufacturas de Murcia y la zona colindante del Mediterráneo entre las últimas décadas del s. XIX y las primeras del s. XX, extendiéndose su uso por amplias zonas productoras de vino de la geografía española, por lo que no es de extrañar que la familia Cartes Hernández, agricultores moguereños del barrio de la Friseta, las adquirieran para uso doméstico en un Moguer volcado entonces hacia la viticultura.

Este tipo de jarras, en la mayoría de los casos con una decoración más sencilla y apenas esmaltadas desde la boca al cuello, se utilizaron sobre todo en las bodegas, tabernas y despachos de vino de los que entonces existían muchos en la localidad.

En relación con su uso, era habitual colocar sobre estas jarras un plato con alguna vianda para acompañar el vino, a modo de tapa…. una costumbre que bien podría estar en el origen de las famosas “tapas” españolas que hoy conocemos.