Las hermandades rocieras contarán con 26 desfibriladores como medida de protección

El 061 ha formado previamente a 400 miembros de las diferentes hermandades en técnicas de reanimación cardiaca

El delegado de la Junta en Huelva, Álvaro Burgos, y la delegada de Salud y Familias, Manuela Caro, han hecho entrega este jueves de 26 desfibriladores a representantes de las hermandades rocieras que peregrinan por los caminos de Huelva, en el marco de la iniciativa Rocío Cardioprotegido, y que han sido cedidos por el 112 para tal fin.

Se trata de una experiencia de la Junta de Andalucía puesta en marcha en 2019, en la que a través del Plan Romero se dota a cada filial que peregrina hacia la aldea de un desfibrilador semiautomático, a fin de que cada comitiva disponga de los elementos necesarios para intervenir en primera instancia ante una parada cardiorrespiratoria, mientras acuden los servicios de emergencias sanitarias, según ha indicado la administración andaluza en una nota de prensa.

Dentro de esta iniciativa, el Centro de Emergencias Sanitarias 061 de Andalucía ha formado también en técnicas de reanimación cardiaca y en el uso de desfibriladores semiautomáticos a cerca de 400 miembros de las diferentes hermandades rocieras que hacen su peregrinación a la aldea de El Rocío por caminos de Huelva, Sevilla y Cádiz.

Esta formación ha sido impartida por profesionales expertos del 061 que de forma voluntaria han instruido tanto a los romeros como a miembros de Protección Civil y del 112, siendo en Huelva dónde responsables de la empresa Global Cardiac Services han marcado las directrices necesarias para su uso correcto.

Un desfibrilador semiautomático es un aparato que se emplea en situaciones de parada cardiorrespiratoria con la finalidad de intentar restablecer de forma inmediata el ritmo del corazón y que puede ser usado por personal no sanitario con una formación básica inicial.

Según los expertos, los cinco minutos posteriores a una parada cardiorrespiratoria resultan cruciales para el paciente, ya que en este tiempo la falta de oxígeno y sangre en el cerebro pueden causar daños irreversibles e incluso la muerte.

Por este motivo, es fundamental que, ante un suceso de esta índole, la persona que tiene el primer contacto con el afectado sepa intervenir rápidamente, alertando a los equipos de emergencias sanitarias y aplicando entre tanto las técnicas de soporte vital con las que se inicia la cadena de supervivencia.

Según ha señalado la Junta, esta cadena consta de cuatro eslabones «bien diferenciados» y «todos a su vez imprescindibles». En primer lugar, hay que alertar con rapidez al servicio de emergencias sanitarias llamando al número 061, para posteriormente comenzar con las maniobras de reanimación cardiopulmonar básica «de forma eficaz» y hasta que llegue el equipo sanitario que atenderá al paciente.

En tercer lugar, se efectuará la desfibrilación precoz, que se refiere al tratamiento eléctrico de la arritmia que ha producido la parada. Por último, el equipo de emergencias sanitarias realizará la asistencia y traslado al hospital correspondiente.