El Festival del Cine desvela las seis primeras películas a concurso

Chile, Brasil, Argentina, México y Uruguay entre los países seleccionados

El Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, que celebrará su 47 edición entre los días 12 y 19 de noviembre, ha desvelado seis de las películas que competirán por el Colón de Oro dentro de la Sección Oficial de Largometrajes.

Se trata, según ha informado el certamen en una nota de prensa, de los títulos ‘Bandido’, de Luciano Juncos (Argentina, España, 2021); ‘Deserto particular’, de Aly Muritiba (Brasil, 2021); ‘El pa(de)ciente’, de Constanza Fernández (Chile, 2021); ‘El otro Tom’, de Rodrigo Plá y Laura Santullo (México, EEUU, 2020); ‘El hoyo en la cerca’, de Joaquín del Paso, (México, Polonia, 2021) y ‘9’, de Martín Barrenechea y Nicolás Branca (Uruguay, Argentina, 2021).

Los títulos seleccionados suponen una representativa muestra del panorama cinematográfico iberoamericano más actual, pues entre las películas hay producciones de Argentina, España, Brasil, Chile, México y Uruguay.

Luciano Juncos, director y guionista nacido en Córdoba (Argentina) en 1991, desembarca en el Festival de Huelva con su segundo largometraje, ‘Bandido’ (Argentina, España).

La película dramática de ficción se construye sobre la historia de Roberto Benítez, conocido artísticamente como Bandido, un cantante de música popular que, pasando la mediana edad, entra en una crisis estética. Debido a un incidente, Bandido tendrá en su horizonte una nueva oportunidad de encontrarse consigo mismo y con su más anhelada pasión. La película cuenta con Osvaldo Laport como protagonista.

Aly Muritiba (Brasil, 1979) dirige ‘Deserto particular’, una producción brasileña sobre la obsesión amorosa, que ha obtenido el Premio del Público en la Jornada de los Autores del reciente Festival de Venecia, donde se estrenó mundialmente.

Director de varios cortometrajes que han pasado por festivales como Cannes y Venecia, Muritiba fue galardonado en Montreal con el Premio Zenith de Ópera Prima por su primer largometraje, ‘Para mi amada muerta’ (2015). Su anterior largometraje, ‘Rust (Ferrugem)’ (2018), pasó por Sundance y el Festival de San Sebastián (Horizontes Latinos).

‘Deserto particular’ presenta la historia de Daniel, un policía que es apartado de su puesto y decide viajar al norte de Brasil para buscar a su amor virtual, aparentemente desaparecida. El elenco está encabezado por Antonio Saboia y Pedro Fasanaro.

‘El pa(de)ciente’ es la apuesta con que la chilena Constanza Fernández compite en el Festival de Huelva. Economista, guionista y realizadora, Fernández dirigió una de las primeras películas LGBT en Chile que fueron distribuidas en Reino Unido y EEUU, ‘Mapa para conversar’ (2011).

En esta ocasión, la directora cuenta la historia del doctor Sergio Graf (Héctor Noguera), que ha de enfrentarse al sistema de salud chileno desde el lado del paciente, tras ser diagnosticado con un síndrome que le paraliza progresivamente el cuerpo. Sergio luchará por jugar un rol activo en su sanación hasta finalmente darse por vencido ante el sistema sanitario. El proceso supone un viaje hacia la vulnerabilidad y una oportunidad de reconciliación con su entorno más cercano: su familia.

Los uruguayo-mexicanos Rodrigo Pla y Laura Santullo, director y guionista, respectivamente, forman una de las parejas más productivas de la cinematografía mexicana. Juntos han firmado varios largometrajes, como ‘Un monstruo de mil cabezas’ (2015), con la que compatieron en Orizzonti Venecia, ‘La demora’ (2012) y ‘La zona’ (2007).

Ahora llegan a Huelva con ‘El otro Tom’ (México, EEUU), la historia de Elena (Julia Chavez) y su hijo Tom (Israel Rodriguez). Tom es diagnosticado con un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y un accidente con su medicación hace que Elena se ponga en guardia ante los riegos de dichos fármacos. Rodada en EEUU en inglés, la película ha tenido una excelente acogida en el Festival de Venecia, donde tuvo lugar su premiere mundial (Sección Orizzonti).

La producción cinematográfica mexicana también estará representada por la película de Joaquín del Paso ‘El hoyo en la cerca’, en coproducción con Polonia, una de las películas que más impacto ha generado en el reciente Festival de Venecia.

Desde que finalizó su formación en Cinematografía en la Escuela Nacional de Cine de Lódz, Polonia, Del Paso se interesó por el fomento de creación audiovisual a través la cooperación internacional. De ahí que fundara Amondo Films, un colectivo de cine con sede en Varsovia, Ciudad de México y Delhi, cuyo objetivo es crear películas a través de coproducciones. Su primer largometraje, ‘Maquinaria panamericana’ (2016), se estrenó en el Foro de la Berlinale y ganó el premio al mejor largometraje en Guanajuato.

Con ‘El hoyo en la cerca’, del Paso hace crítica social a través de oscuro thriller psicológico. La película presenta a los chicos de un exclusivo campamento de verano, que descubren un hoyo que desencadena una serie de eventos inquietantes. Entre el reparto se encuentran nombres como Rafael Ayala, Dante Carrillo y Giovanni Conconi.

Uruguay y Argentina presentan ‘9’, ópera prima de Martín Barrenechea y Nicolás Branca como directores. La película tendrá su estreno mundial en el Festival de Cine Iberoamericano.

A través del deporte, los realizadores muestran el viaje de madurez del joven protagonista. Christian (Enzo Vogrincic) es un jugador que se proyecta como una gran figura del fútbol mundial. Vive aislado en un entorno lujoso y solitario, asediado por los fanáticos, presionado por la prensa y condenado a cumplir compromisos pautados por su padres que oficia también de representante. Crhistian siente por primera vez la necesidad de escapar.

Una empresa chilena compra la mayor productora de arándanos de Huelva por 241 millones

Atlantic Blue tiene sede en Almonte y cuenta también con plantaciones en el entorno de Aroche

La empresa chilena Hortifrut ha anunciado la compra de la firma onubense Atlantic Blue, con sede en Almonte y especializada en la producción y comercialización de arándanos, en una operación valorada en 280 millones de dólares (241 millones de euros al cambio).

Según la información difundida este martes en España, las dos empresas tenían relación desde el año 2000, cuando crearon conjuntamente una sociedad productiva y de comercialización.

Hortifrut es uno de los líderes a nivel mundial en el sector de los frutos rojos frescos y congelados y con la compra de Atlantic Blue suma a su portafolio «a una de las principales productoras y comercializadoras de arándanos de Europa».

En un comunicado, la firma chilena ha revelado que del montante total de la operación ya abonó 24 millones de euros, a los que sumará otros 72,3 millones «al cierre de la transacción» -previsiblemente a finales de noviembre- y el resto lo pagará «en diez cuotas anuales».

La adquisición «permite a Hortifrut elevar en cerca del 20 % sus campos productivos, al añadir casi 850 hectáreas distribuidas en los tres países donde opera Atlantic Blue, de las cuáles 400 están en España (algunas de ellas en el entorno de Aroche llevando el cultivo de berries a esta zona) y 248 en Marruecos, a lo que se suma el 50 % de 400 que ya se consolidan en Olmos (Perú)», han precisado estas mismas fuentes según recoge Efe.

El acuerdo también incluye «consolidar» la propiedad al 100 % de la plataforma comercial Euroberry y de la fábrica ubicada en España, así como el programa genético sobre frutos rojos de Atlantic Blue.

«Éste es un paso significativo para potenciar nuestro crecimiento en Europa, el segundo mercado más importante del mundo para los ‘berries’ (frutos rojos) frescos. Es una de las adquisiciones más relevantes y estratégicas en la historia de Hortifrut y nos permitirá fortalecer nuestra posición de liderazgo global», ha destacado el consejero delegado de la compañía chilena, Juan Ignacio Allende.

Concretamente, ha resaltado especialmente la importancia de las hectáreas adquiridas en Marruecos, ya que estos cultivos facilitarán «completar el suministro de arándanos propios durante todo el año a Europa».

La actriz chilena Daniela Vega se muestra a los ‘fans’ del Festival de Huelva

Será este jueves a las 19.30 horas dentro de los encuentros de la Fundación Academia de Cine

Este jueves, 19 de noviembre, a las 19,30 horas, la actriz chilena Daniela Vega mantendrá un encuentro virtual con los espectadores. Esta iniciativa se enmarca en la colaboración de la Fundación Academia de Cine con el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

La conversación con la actriz y productora podrá seguirse en los canales oficiales de YouTube de ambas entidades, y por las redes sociales del Festival, según ha informado el certamen en una nota de prensa.

Protagonista de ‘Una mujer fantástica’, la primera producción chilena en ganar un Óscar a la Mejor Película Internacional que también se alzó con el Goya a la Mejor Película Iberomericana, Daniela Vega fue elegida como una de las 100 personalidades más influyentes del mundo por la revista Time.

La actriz y cantante lírica chilena, que acaba de publicar su autobiografía ‘Rebeldía, resistencia y amor’, está produciendo Peace Peace Now Now, serie documental que aborda la vida de mujeres líderes en América Latina. En el encuentro, Vega, desde Chile, estará acompañada por Manuel H. Martín, director del certamen onubense.

Concurso fotográfico

De otro lado, la cordobesa Almudena Cuenca Padilla, gracias a su obra ‘Azufre’, ha resultado ganadora del concurso de fotografía convocado por la Universidad de Huelva en el marco de la 46 edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

La ganadora del certamen fotoráfico se ha mostrado feliz tras conocer la noticia. «Siempre es un honor que valoren tu trabajo tan positivamente», ha asegurado.

Según ha informado el certamen en una nota de prensa, Cuenca ha explicado que esta imagen escapa de la línea expresiva que suele mantener habitualmente en sus creaciones. «En mi fotografía siempre trabajo con el retrato, la luz natural, la naturaleza y el color, pero en este caso, quise experimentar con algo totalmente diferente», confiesa.

Así, según ha explicado su creadora, ‘Azufre‘ es «una imagen en la que el sujeto se sitúa en el centro de la composición, habitando un espacio protagonizado por las luces y las sombras, un lugar de reflexión entre lo que conocemos y lo que no». Según Cuenca, la fotografía recoge el instante en el que la protagonista de la imagen «ha sido consciente de que la soledad ha tomado las riendas de su camino y ahora forma parte de ella».

El concurso de fotografía de la Universidad de Huelva, convocado bajo la temática ‘Héroes anónimos y cine andaluz’ está dotado con un premio de mil euros. En la presente edición se han presentado más de 50 obras, procedentes de diferentes puntos de la geografía española. Este certamen se enmarca en el acuerdo de colaboración que la Onubense, como Patrocinador Oficial de la 46 edición del Festival de Huelva, mantiene con el Iberoamericano.

El director del certamen onubense, Manuel H. Martín, ha agradecido a la UHU su participación en las actividades paralelas del certamen, así como su implicación un año más como patrocinador oficial. Martín ha felicitado a la ganadora y ha destacado «la luminosidad especial» de su fotografía.

A esta felicitación se ha unido Joaquina Castillo, vicerrectora de Extensión Universitaria y Relaciones Institucionales, quien ha mostrado su satisfacción tanto por la magnífica participación como por la calidad de las obras presentadas y ha declarado que «desde la Universidad de Huelva se sigue apostando por el cine un año más, revalidando su colaboración con el Festival y también, a través de su propia Escuela de Cine en la que se viene impartiendo formación en esta materia desde el año 2014».

El Año de los Tiros o la Huelga Grande de Tarapacá

Dicen que las penas, compartidas, son menos penas. Pero yo no estoy de acuerdo con esto. Porque hay penas, dolores e injusticias que resulta imposible hacerlas más pequeñas; por más tiempo que pase y por más que se compartan. Más bien se hacen más grandes, más injustas y dolorosas cuando descubres que se repiten. Al fin y al cabo, cada uno tiene sus penas, aunque a veces parezcan las mismas.

Hoy es cuatro de febrero, pero también podría ser 21 de diciembre, y escribiría lo mismo o algo parecido. Una fecha marcada con sangre dentro de todo el que conoce parte de la historia reciente de la provincia de Huelva y, concretamente, de las Minas de Riotinto (o de Iquique, si fuera 21 de diciembre).

En un rincón de la provincia de Huelva, hace 132 años…

Tal día como hoy, el 4 de febrero de 1888, los soldados del Regimiento de Pavía, bajo el mando del teniente coronel, Ulpiano Sánchez, disparaban a quemarropa contra una muchedumbre que se reunió pacíficamente frente al Ayuntamiento del antiguo pueblo de Riotinto para reclamar mejoras en sus precarias condiciones de trabajo. Las balas no distinguieron a hombres de mujeres ni de niños y, tras los disparos, todo se llenó de un silencio que aún perdura. Un silencio eterno que no ayuda a que la herida cicatrice.

Sin duda alguna, será difícil que vuelva a sufrir tanto delante de un folio en blanco, como cuando me tocó escribir los pasajes de “Tierra de Cobre y Sangre” que se referían a estos episodios. Con estas palabras, vuelvo a solidarizarme con la historia de un pueblo y su gente, y a gritar parte de su silencio para que lo sucedido no quede en el olvido. Una forma de compartir su dolor y su pena, sin que con ello mengüen.

En medio del desierto de Atacama, casi veinte años después de aquello…

Algo similar sucedió en Iquique, en Chile, a más de nueve mil kilómetros de distancia de estas tierras, en fechas muy próximas, con protagonistas casi idénticos y un desenlace igual de trágico y funesto. Una historia tan parecida como macabra.

Iquique es una ciudad costera de chile, al oeste del desierto de Atacama, una tierra inhóspita en medio de la nada que, como ocurría con Riotinto, tenía un tesoro en sus entrañas. Y si el cobre era el tesoro que guardaban las tierras de Riotinto; en Iquique, lo era el salitre, el llamado oro blanco, que no era otra cosa que una mezcla de nitratos de sodio y potasio, productos muy cotizados en la elaboración de fertilizantes y en la fabricación de explosivos (tan cotizado como las piritas sulfurosas de Riotinto).

Paisaje de la oficina Tricolor en el desierto de Atacama

El gobierno chileno dejó la explotación de este recurso en manos extranjeras, mayoritariamente inglesas. “Humberstone” y “Santa Laura”, en la Región de Tarapacá, vinieron a ser algo parecido a lo que fue la Riotinto Company Limited en la provincia de Huelva. Y John Thomas North, conocido como “el Rey del Salitre”, vendría a ser una mezcla de nuestro Mr. Browning (el “Rey de Huelva”) y Hugh Matheson. Amparados por el gobierno chileno y ayudados de mano de obra barata, las empresas se enriquecieron rápidamente (lo mismo ocurrió en Riotinto). Iquique se convirtió en el principal puerto de salida del oro blanco que tanta demanda tenía en Europa. Y esta ciudad fue conectada con los principales centros de explotación gracias al ferrocarril (algo así como la Huelva de Chile)

A la llamada del salitre y huyendo de la pobreza, hasta el norte de Chile llegaron trabajadores de todo el país, también de Bolivia, Perú y Argentina (algo similar ocurrió en Riotinto, aunque aquí, la llamada fue desde el sur).

En el desierto más inhóspito del mundo, se crearon las llamadas oficinas salitreras. Centros de explotación del salitre que se convirtieron en enclaves aislados y casi autosuficientes y que reunían la administración, las viviendas de los trabajadores, pulperías (que venían a ser algo parecido al economato de Riotinto, comercios en manos de los mismos dueños de las oficinas salitreras), iglesias, escuelas y centros de entretenimiento. Evidentemente, los dirigentes de las oficinas salitreras vivían en unas condiciones que nada tenían que ver con las condiciones que tenían que sufrir los obreros. Por lo general, vivían en barrios aislados, caracterizados por la arquitectura de estilo clásico de ultramar britanico (algo así como el barrio de Bellavista en Riotinto). La oficina salitrera contaba con guardia policial privada (los guardiñas de allí) para controlar las trifulcas y altercados que eran típicos en núcleos donde se hacinaban miles de personas venidos de todas partes (también eso ocurría en Riotinto).

Las condiciones de trabajo en las explotaciones eran inhumanas (en Iqueque y en Riotinto), a los trabajadores no se les pagaba un sueldo en metálico, sino en fichas que solamente podían emplear en las pulperías y los centros de venta que también eran propiedad de la empresa que estaba al frente de la oficina salitrera (algo como aquellos vales que se usaban en estas tierras). Entre 1902 y 1906 hubo casi 200 conatos de huelga apoyados por un sindicalismo que cada vez tomaba más fuerza (impulsado por sus respectivos “Maximilianos Tornets” chilenos).

La “Huelga grande de Tarapacá” (y su dramático parecido a nuestro “Año de los tiros”)

El día 15 de diciembre de 1907, más de 2.000 obreros llegaron hasta Iquique (nuestro “Riotinto Chileno”) para reclamar mejoras en sus condiciones laborales (de alguna forma, algo parecido a lo que se pedía en nuestro cuatro de febrero de 1888). Los huelguistas fueron conducidos por el ejército hasta una escuela con la excusa de garantizar el orden público. La mañana del día 16, algunos representantes de los trabajadores, fueron escoltados por el ejército para presentar sus peticiones al intendente Carlos Eastman (el equivalente a nuestro gobernador civil, Agustín Bravo y Joven) y al general Roberto Silva (el “Ulpiano Sánchez” de allí).

No hubo acuerdo (aquí tampoco) y las negociaciones se repitieron sin resultado satisfactorio para ninguna de las partes (igual que en Riotinto). Conforme pasaban los días, iban llegando más obreros salitreros a la ciudad. El 19 de diciembre había entre diez y doce mil trabajadores en Iquique (un número similar de manifestantes acudió a la multitudinaria manifestación que terminaría trágicamente en Riotinto, aquel fatídico 4 de febrero de 1888)

Varios días después, el intendente se reunión con los representantes salitreros para poner fin a la llamada “Huelga Grande”, dispuesto, incluso a pagar la mitad de los aumentos de salarios que pedían los obreros (aquí, que yo sepa, los poderes públicos no se “mojaron” tanto). Pero los empresarios argumentaron que no era un asunto de dinero, sino de moralidad y respeto, y que si cedían a la presión de los huelguistas, perderían autoridad en las oficinas salitreras (más de lo mismo).

Y nombraron a un representante de los empresarios y a uno de los trabajadores (el Maximiliano Tornet de allí), y hubo más negociaciones, pero no hubo acuerdo (en ningún sitio). Y los empresarios cedían lo mínimo, y los trabajadores decidieron mantener el movimiento hasta que sus peticiones fueran atendidas, evitando cualquier acto violento (desconozco si también allí había una banda de música, como en la plaza de Riotinto).

A las 14h. del 21 de diciembre, el intendente informó al Presidente de la República que utilizaría medidas de fuerza, tras agotar todas las posibilidades de negociación (En Riotinto, que yo sepa, nadie informó de nada, y todo sucedió bajo la “supervisión” de Agustín Bravo y Joven, el Gobernado Civil), considerando que aquellos mineros suponían un riesgo de seguridad pública.

Movilizó a sus tropas y ordenó a los oficiales que desalojaran a los trabajadores que estaban en la Escuela Santa María (el equivalente a la plaza del Ayuntamiento de Riotinto). Los mineros se negaron a irse y el general Silva Renard (el “Ulpiano Sánchez” chileno), amenazó con disparar si no lo hacían.

A las 15:45h. (a las 16;30h. ocurrió en Riotinto, casi dos décadas antes) tuvo lugar la primera descarga. En principio, tendrían que haber disparado a la azotea, pero los soldados dispararon hacia la puerta de la escuela arguyendo que se habían producido tiros desde el interior (la misma excusa argumentaron los soldados que dispararon a quemarropa contra los manifestantes en la plaza de Riotinto).

No se tiene certeza de cuantas personas murieron durante esa jornada (ni en Iquique, ni en Riotinto). Los datos oficiales señalaban a 30 trabajadores muertos (en Riotinto, oficialmente fueron “solo” 12). Aunque se especula que, en realidad, unos 1.500 mineros perdieron la vida en Iquique (más de 200, se dice que fueron asesinados en Riotinto). En cualquier caso, una sola muerte ya era demasiado (en los dos sitios).

Las autoridades chilenas, algún tiempo después, elevaron hasta 126 el número de víctimas (En Riotinto los mantuvieron en 12, pero muchas casas de la cuenca minera permanecieron cerradas tras lo ocurrido) Los documentos redactados por la autoridades señalaron a los obreros como los responsables de lo ocurrido (también en Riotinto).

Esto ocurrió un 21 de diciembre de 1907 en Iquique, una ciudad de Chile o, tal vez, un 4 de febrero de 1888 en la Cuenca Minera de Riotinto, un día como hoy de hace 132 años.

Dice un proverbio que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Esta vez, “la misma piedra” estaba a más de 9.000 kilómetros de distancia…