Las estaciones del ferrocarril minero en la Cuenca: Berrocal (VI)

Siguiendo con nuestro recorrido por las estaciones de ferrocarril, esta semana nos paramos en Berrocal, donde todavía pueden verse los restos de las casas del ferrocarril que un tiempo discurrió por el municipio

Siendo un lugar habitual para el paseo y para el senderismo de los habitantes de la zona, el entorno de la línea del ferrocarril minero es un espacio muy característico de la idiosincrasia de la Cuenca Minera, puesto que nos regala bellas estampas, naturaleza y, por supuesto, edificios ingleses.

Un itinerario en el que pueden verse restos romanos, prueba de la rica historia minera. A lo largo del recorrido, todavía pueden observarse algunas edificaciones que quedan en el lugar, como sucede con la Casa de la Estación, una construcción que permanece en estado de abandono, lo que no impide que sea un espacio que llame mucho la atención dentro del paisaje.

tren minero por berrocal dos

Un tipo de edificios que fueron construidos por los mismos trabajadores del ferrocarril minero.

Una línea ferroviaria que obligó al diseño del Puente Berrocal sobre la carretera de Zalamea la Real-Berrocal, una construcción de un sólo ojo y de unos ocho metros, construido por estribas de mamposterías y un tramo de hierro. Se encuentra enclavado en el término municipal de la localidad berrocaleña.

En definitiva, uno de los espacios más bellos del entorno de la Cuenca Minera.

Las estaciones del ferrocarril minero en la Cuenca: Estación El Manzano (V)

Se encuentra ubicada en el término municipal de Berrocal, donde todavía quedan algunos restos de un pequeño poblado que existía en su entorno, un espacio que, de nuevo, nos lleva a seguir la línea del río Tinto

Situada en Berrocal se encuentra esta Estación El Manzano, un área geográfica que ya hemos analizado en alguna ocasión en esta sección dedicada a patrimonio, debido a que tiene una enorme relación con el ferrocarril. Y es en este lugar encontramos la Estación ‘El Manzano’, situada en la zona del Barranco del Lobo y el Dolmen de Mascotejo, siguiendo siempre la línea del río Tinto.

Junto a la estación, los viandantes por este espacio encontrarán el Cortijo El Manzano, un edificio de 1914 con características propias de la arquitectura inglesa. Lo cierto es que alrededor del ferrocarril estaba la estación y un pequeño poblado, prácticamente desaparecido, del que tan sólo quedan restos de lo que fuera la antigua escuela.

Estacion El Manzano dos

Junto a la estación y el poblado, en esta zona encontramos un puente y un túnel, también conocidos como del Manzano, que, precisamente, fueron construidos con motivo del diseño de esta línea férrea de vía estrecha que construyó la Riotinto Company Limited en el último tercio del siglo XIX para unir la mina y el Muelle de Riotinto con el objetivo de transportar desde el Puerto de Huelva el mineral obtenido.

Las obras del tren comenzaron en junio de 1873, siendo inaugurado el 28 de julio de 1875. Un ferrocarril que puso a la Cuenca Minera en la vanguardia de la Revolución Industrial en cuanto a transporte se refiere.

En concreto, tal y como nos recuerda ‘Tierras del Descubrimiento’, “túnel y puente fueron construidos para salvar un impresionante meandro del río visible en su totalidad desde el Carril de Peñas Blancas. A la salida del mismo, aún se puede observar un andarivel o una especie de tirolina de construcción inglesa que servía para que la persona encargada del mantenimiento de las líneas de telégrafo y teléfono pudiera atravesar el río y desempeñar su labor en épocas de crecidas”.

Incluso, si paseamos por la zona, también encontraremos restos del antiguo molino, que nos ofrece una bonita visión del río.

Las estaciones del ferrocarril minero en la Cuenca: Apeadero Los Frailes (IV)

La estación, situada en el término municipal de El Campillo, ha sido recuperada conservando su estructura original con fines turísticos, dado que forma parte del trazado del tren turístico

En este recorrido que estamos realizando por las diferentes estaciones del ferrocarril minero era obligatoria una parada en el apeadero de los Frailes, un lugar conocido por los turistas que llegan a la Cuenca Minera, puesto que, hasta este punto, alcanza el actual tren turístico, que ha recuperado un trazado de 12 kilómetros para su uso recreativo.

De hecho, este apeadero, ubicado en el término municipal de El Campillo, fue el último lugar recuperado para la explotación turística del tren. Una actuación que se centró en la vivienda, que se rehabilitó siguiendo su estructura original, lo que permite ver su buen estado actual, incluyendo los arriates. También se recreó el cartel del apeadero ‘Los Frailes’, con el tamaño y tipo de letra original, con la finalidad de que el turista pueda hacerse una idea de cómo era el ferrocarril minero a finales del siglo XIX.

Como recoge el libro Río Tinto: Historia, Patrimonio Minero y Turismo Cultural, junto a la rehabilitación, también se le añadió un porche para que los visitantes pudieran acceder al apeadero.

Además, junto al apeadero, hay un merendero muy coqueto que permite ofrecer un lugar de esparcimiento y descanso, tanto para los visitantes como para los vecinos de la zona. Un motivo más para visitar y conocer este lugar de la Cuenca Minera onubense.

Como se puede comprobar, son iniciativas que se han venido poniendo en marcha para recuperar el patrimonio y la historia la comarca, al tiempo que se fomenta el sector turístico.

Las estaciones del ferrocarril minero en la Cuenca: La estación de Naya (III)

Aunque se encuentra en ruinas, esta semana recordamos la estación de ferrocarril de La Naya, adscrita a la aldea del mismo nombre, un poblado que surgió precisamente al amparo de la construcción del tren

Perteneciendo al término municipal de Minas de Riotinto, ‘La Naya’ era el poblado minero más meridional. Una aldea que se construyó a partir de la compra de la mina por parte de los ingleses en 1873, en una finca que tenía este mismo nombre, ‘La Naya’, adquirida este mismo año por la compañía británica, por la Riotinto Company Limited.

En un principio, la finca fue utilizada por la empresa como lugar de aprovisionamiento y logística de los operarios que, precisamente, construían el ferrocarril. Sin embargo, en 1876, este espacio ya se había dotado de viviendas y de una cantina para el avituallamiento de los empleados residentes en Naya.

Un poblado que, a partir de aquí, fue creciendo, hasta el punto de que, en abril de 1883, se aprobó la construcción de 100 casas. Luego, en 1889 se construyó una ermita, un pequeño templo de una sola planta junto a la que se instaló un matadero.

Un desarrollo que se debió principalmente al paso por la zona del ferrocarril, pero también porque se encontraba muy cerca de las áreas de procesado y fundición de mineral, por lo que muchos trabajadores adscritos a estos departamentos, como zarandas o lavadoras, residieron en La Naya.

Las viviendas de los obreros tenían una sola planta con tres o cuatro habitaciones. Unas casas de unos 45 metros cuadrados construidos, que solían contar con una puerta y una o dos ventanas.

A este tipo de viviendas se unieron a partir de 1922 casas para los jefes de las minas, de estructura similar, pero ya con baño incorporado.
Un poblado o aldea que contó con su propia estación de ferrocarril. Una construcción de la que, desgraciadamente, en la actualidad, sólo se conservan sus ruinas, ubicadas cerca de Zarandas.

Las estaciones del ferrocarril minero en la Cuenca: la Estación de Nerva (II)

Declarado BIC en el año 2004, es un legado que forma parte del patrimonio industrial de la comarca y que el municipio nervense ha sabido conservar y poner en valor dándole nuevos usos turísticos

Ya comentamos en la anterior entrega que iniciábamos un especial dedicado a las estaciones del Ferrocarril Minero de Riotinto. Especial que cada semana nos permitirá descubrir o recordar algunos de los vestigios patrimoniales que dejaron el trazado de la línea en la Cuenca Minera.

Un recorrido de las estaciones que fueron construidas junto a la vía del ferrocarril, especialmente teniendo en cuenta aquellas que se conservan hoy en día, que iniciamos con la Estación de Nerva.

Este apeadero de tren data de finales del siglo XIX, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en el 2004, al formar parte de la extensa red de patrimonio industrial con la que cuenta la provincia de Huelva, legado de la presencia de los ingleses en la zona.

Un edificio valorado por los nervenses, que han sabido recuperarlo y poner en valor, puesto que, en su día, fue restaurado para acoger el Albergue. A partir de aquí, el pasado verano de este año 2018, ha sido noticia al haberse convertido, gracias a la iniciativa privada, en un establecimiento hotelero y restaurante al servicio de todo aquel que visite y quiera disfrutar de la comarca.

Efectivamente, la antigua estación es hoy ‘Casa Adolina’, que ha sido posible gracias a la cesión del espacio por parte de la Fundación Río Tinto a los impulsores de esta iniciativa, Tony Alberto Estévez y Manuel Cornejo. Un ejemplo a seguir para otros muchos espacios con los que cuenta la zona minera, puesto que nuevos usos permitirán recuperar este valioso legado patrimonial.